martes, 22 de diciembre de 2009

Jimarson y la hipocresía.

:- ¿Discurrir o transcurrir?
:- No sé, no me vengas con esas palabras, sabés que a mi no me gustan.
:- No seas ganso.
:- Pero te hablo en serio, no me gustan esas palabras.
:- ¿Qué palabras?
:- Las difíciles...- y un sorbo al café.
:- ¿Qué te pasa ahora?
:- Nada, pero estoy dormido y no tengo ganas de andar pensando en palabras, con pensar lo que decís es suficiente.
:- Pero sin esas palabras...
:- ¿Sin esas palabras qué? No seas gil, ¿querés?- revolver con una cucharita de plástico, cucharita descartable.
:- Solo necesitaba usarlas, por eso pregunté.
:- Pero te podes hacer entender con otras, pero son otras que no van a quedar tan bien- otro sorbo, afirmación y sonrisa-. Ahora quedó bien.
:- No me hagas sentir boludo.
:- No te hago sentir boludo, solo no me gusta cuando estas así.
:- ¿Así cómo?
:- Culto, culturoso.
:- Es la costumbre... los amigos de Mariana, ¿viste?
:- Por suerte dejé de ir a tu casa... ¿Estás bien vos?
:- Y, no.
:- ¿Y no qué boludo?
:- Y no, no estoy bien.
:- ¿Viste? Sabía que buscándote ibas a largar.
:- ¿Buscándome?... sos un pajero- sonrisa, mano levantada, camarera y sonrisa.
:- ¿Qué vas a pedir?
:- Y, ahora que parece que vamos a hablar en serio... lágrima, queda bien.
:- Como discurrir.


:- Los baños están limpios, no es como los de siempre.
:- Acá el depre sos vos che, a mi no me gustan los baños cagados.
:- A mi tampoco, solo los viejos.
:- Estás a un paso de la necrofilia, ¿sabías?- Jimarson iba por el segundo cortado y Robertino se acomodaba sereno.
:- Un viejo con plata es tentador, además solo buscan cariño... con la próstata, viste...
:- No seas gráfico.
:- Vos empezaste.
:- Contame de tus problemas de pareja, dale, quiero hablar en serio.
:- ¿Cuáles problemas?
:- Usaste la palabra discurrir, vamos...
:- Dejá eso de lado che, no seas denso.
:- ¿Te entendés con Mariana?- los ojos que no se encuentran porque uno mira el cortado y otro la ventana.
:- ¿Qué tengo que responder?- y la vista encontrada, ahora si, quitando cualquier duda.
:- No respondas, dejá.
:- ¿Contento?
:- No, porque nunca me gustó ver como te abandonás, ¿vos tenés miedo?- la taza, la lágrima y las facturas con pastelera.
:- ¿Miedo?
:- Dale gil, miedo a quedarte solo, eso.
:- ¿Vinimos acá a discutir obviedades?
:- Es un café de viejos, no seas pretencioso- un sorbo largo, casi un trago, aprovechando que el interlocutor prueba el tentempié-. Acá lo que importa es que otra vez te estás abandonando... nunca fuíste de hablar en difícil, esas cosas les gustan a los que quieren ser algo más de lo que son... vos estabas bien así, transcurriendo, si es que querés usar esa palabra para algo.
:- ...
:- En serio loco, cortala con tu inseguridad, me cansa verte así hace tanto ya, si esta boluda te quiere cambiar... disculpá eh, pero me aburrí, soy tu amigo para algo, para no dejar que seas otro, sobretodas las cosas. Vos sos medio gil, mirá que estar acá... che, ¿me escuchás?
:- Si, claro.
:- ¿No tenés nada para decir?
:- ¿Y qué querés que diga?
:- Algo.
:- ¿Algo como qué?- sorbo, y sorbo del otro, así se escuchan y se miran.
:- Algo de todo esto.
:- Ah... y...- sorbo, preparándose-. Vos sabés que tengo miedo, si, y que no sé hacerme valer... que se yo, estoy cansado de esto, de las presiones... es feo tener que ser culto y progre, leer, mirar una foto durante 10 minutos para no parecer un bestia...- y los ojos desvarían en esos momentos.
:- Disculpá, pero a mi no me gusta dejar que te tragues esto solo.
:- ...no, no pasa nada, en serio, si todo esto lo pienso todos los días.
:- ¿Y qué vas a hacer?
:- No sé, la verdad que ya no sé...
:- Robertino, creo que sabés lo que vas a hacer.